8 octubre, 2026

Dejó la ciudad y cambió de vida: la historia detrás de Los Dos Vagones, el singular refugio rural de Magdalena

En Bartolomé Bavio, partido de Magdalena, un establecimiento de 21 hectáreas propone una experiencia diferente: dormir en antiguos vagones de tren reciclados, rodearse de naturaleza y bajar el ritmo. Su responsable, Miriam Adriana Gattari, contó cómo nació el proyecto y por qué decidió dejar Buenos Aires para instalarse en el campo.

A unos 50 kilómetros de La Plata, en la localidad de Bartolomé Bavio, Los Dos Vagones se convirtió en una de las propuestas más originales de turismo rural de la región. El complejo se extiende sobre 21 hectáreas y está pensado para quienes buscan descanso, bienestar, naturaleza y una pausa frente al ritmo de la vida urbana.

La historia comenzó con una decisión personal de Miriam Adriana Gattari. Después de desarrollar durante años una carrera profesional en Buenos Aires, decidió dejar su trabajo y mudarse al campo. A los 40 años dio el paso que, según contó, había comenzado a gestarse varios años antes.

“El día que cumplí 40 años renuncié”, recordó Miriam, quien había comprado el campo algunos años antes. La búsqueda estaba vinculada con un deseo concreto: alejarse del ruido, el tránsito y la velocidad de la ciudad para encontrar un entorno de mayor tranquilidad.

Pero el proyecto también tuvo una fuerte conexión con su historia familiar. Sus abuelos habían sido ferroviarios y, cuando conoció los vagones que finalmente formarían parte del emprendimiento, sintió que había encontrado una manera de unir esa tradición con su nueva vida en el campo.

“Cuando vi los vagones, yo dije: don Miguel, don Domingo, el nombre de mis abuelos que habían sido ferroviarios”, relató durante una entrevista realizada en el espacio EmbarcaDos, dentro de Noche Redonda por FM La Redonda de La Plata.

Así nació una propuesta que permite una experiencia poco habitual: pasar la noche dentro de antiguos vagones de ferrocarril reciclados, acondicionados para convertirse en alojamientos turísticos.

Todo lo que ofrece al huesped

El establecimiento cuenta además con cabañas y otras alternativas de hospedaje, dos piscinas, una laguna con muelle, espacios verdes, salón de juegos y sectores para distintas actividades. También ofrece propuestas vinculadas al bienestar y las actividades holísticas.

Actualmente, la propuesta está especialmente orientada a parejas y grupos de adultos que buscan silencio, tranquilidad y contacto con la naturaleza.

“Es un lugar para adultos que buscan tranquilidad, silencio, paz, relax, o sea, que solo se escuche el ruido de las aves, del molino girando y los animalitos”, explicó Gattari.

La experiencia también busca brindar libertad al visitante. El hospedaje incluye desayuno y snacks disponibles durante buena parte del día en modalidad de autoservicio, mientras que las comidas principales quedan a elección de los huéspedes, que pueden cocinar en el lugar o recorrer los restaurantes y propuestas gastronómicas de la zona.

Además del alojamiento, Los Dos Vagones ha sido escenario de bodas, reuniones empresariales, degustaciones de vinos, días de campo y diferentes encuentros vinculados con el turismo y el bienestar.

La cercanía con La Plata convierte al complejo en una alternativa de turismo de cercanía, especialmente para quienes buscan una escapada de fin de semana sin realizar grandes desplazamientos.

La propuesta forma parte de la oferta turística del partido de Magdalena, un territorio que viene desarrollando distintas alternativas vinculadas con el turismo rural, la naturaleza, la gastronomía y los pequeños pueblos bonaerenses.

Para Miriam, detrás del emprendimiento también hay una idea que trasciende el alojamiento: animarse a cambiar cuando aparece la necesidad de buscar otra forma de vivir. Les dejamos el link de las cabañas

“A mis clientes que me dicen lo mismo, yo me iría a vivir, digo, hacelo, pensalo, tené un plan B a tu actual actividad, trabajo, modo de ganarte la vida”, señaló.

Y esa transformación personal terminó convirtiéndose también en una experiencia turística que hoy invita a otros a hacer, aunque sea por unos días, algo parecido: dejar atrás el ruido, dormir en un vagón y disfrutar del campo de Magdalena.

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