En 2018 Luis Brandoni y Guillermo Francella estrenaron la película «Mi Obra Maestra», una divertida comedia que se puede ver en Netflix. La historia aborda la amistad entre un galerista encantador y canalla y un pintor huraño con una carrera en decadencia. A pesas de sus enormes diferencias, ambos son grandes amigos.
La película de Mariano Cohn, Andrés Duprat y Gastón Duprat no sólo narraba una historia con giros impredecibles, también contaba con una fotografía increíble. En un momento de la película, la locación cambia y con ella los colores. Es entonces cuando el paisaje se vuelve protagonista y cautiva al espectador apenas hace su entrada en escena.
Son los increíbles paisajes de Jujuy, en el norte de Argentina, con su inmejorable paleta de colores y su trazado símil óleo. Ya lo dijo Cristian Sirouyan en su artículo en Clarín: «La vistosa decoración que la naturaleza le asignó a Purmamarca -65 kilómetros hacia el norte de San Salvador de Jujuy por la ruta 9 Panamericana- no puede ser concebida desprovista del cielo sin la más mínima arruga, la multitud de cardones inmóviles sobre la ladera y el imponente Cerro de los Siete Colores recostado detrás del poblado».
Es realmente impactante cómo, una vez que la ruta 52 pasa el poblado, el estallido cromático de la montaña se erige firme. Cautiva hasta al viajero más distraído.

Un paisaje de película
«Mi Obra Maestra» tiene esa tremenda fotografía. En dirección a las Salinas Grandes y el paso internacional de Jama, la historia encuentra su escenario perfecto. El asfalto juega con las montañas, las recorre con respeto y se convierte en parte del paisaje en la Cuesta de Lipán. «Tonalidades amarillentas, rosadas, grises y violáceas, atravesadas por el fulgor rojizo disparado por el sol, afloran alrededor de la ruta pavimentada sobre la Cordillera«, dirá Sirouyan.
Quien viaje en auto por esa pintura inevitablemente tiene que aminorar la marcha, no sólo por seguridad, sino para no perderse nada. El viajero se zambulle entre los matices olvidando, quizás, el apunamiento. Es que, cabe aclarar, la ruta 52 asciende desde 2.192 metros sobre el nivel del mar hasta alcanzar 4.170 metros de altura. Esto es en Abra de Potrerillos, en su trayecto de 17 kilómetros desde Purmamarca.

Serranía de Hornocal es otra de las locaciones elegidas para algunas escenas de “Mi obra maestra”. Ubicada a 25 kilómetros de la ciudad de Humahuaca, está formada mayormente por rocas de la Formación Yacoraite. Esta última es una unidad geológica calcárea de antigüedad Cretácico Superior. Se extiende desde la provincia de Salta, atravesando la Quebrada de Humahuaca y luego el altiplano boliviano hasta Perú.
Según estudiosos, su forma característica es resultado de un efecto de corte. Consiste en la erosión en ángulo de un conjunto de capas paralelas que produce un efecto visual similar al de plegamientos.
Si verlo en la pantalla de nuestros televisores nos moviliza, qué otra cosa puede pasar estando en el lugar que no sea enamorarnos.

