El Aeroparque Jorge Newbery enfrentará un cese de operaciones de aproximadamente 55 horas durante los últimos días de agosto. Así lo anunció Aeropuertos Argentina, en lo que catalogó como un movimiento clave para garantizar la operatividad a largo plazo. Buscan resguardar la seguridad del principal hub aéreo de la Ciudad de Buenos Aires.
La medida responde a una necesidad crítica de realizar mantenimiento preventivo. Es para absorber de manera adecuada el crecimiento sostenido de las operaciones aéreas.
El aeropuerto no estará cerrado en su totalidad, sino que estará sin operaciones de vuelo. Mientras que la pista permanecerá inactiva para recibir las intervenciones necesarias, las zonas públicas, oficinas y servicios gastronómicos seguirán abiertos para el personal y el público general. Esta decisión fue coordinada con los organismos competentes y las compañías aéreas con más de 90 días de anticipación para minimizar sorpresas.
Cuándo y cómo afecta a los vuelos
El cierre de Aeroparque será entre el 25 y 27 de agosto. Se estima que la medida afectará un total de 900 operaciones: 600 correspondientes a vuelos de cabotaje y 300 a vuelos internacionales. Ante este escenario, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza surge como el gran soporte logístico:
- Vuelos internacionales: se espera que el 100% de estas operaciones se trasladen a Ezeiza sin inconvenientes, cambiando únicamente el punto de arribo y salida.
- Vuelos de cabotaje: las instalaciones en Ezeiza tienen capacidad para absorber aproximadamente el 50% de los 600 vuelos nacionales afectados. La decisión final sobre la reprogramación o cancelación de estos tramos dependerá de la estrategia comercial de cada aerolínea.
El objetivo primordial de estas obras es evitar que se repitan situaciones críticas de saturación o fallos que obliguen a cierres imprevistos, como ocurrió en diciembre del año pasado, cuando el aeropuerto quedó inoperativo durante varias horas de forma no programada. Con esta intervención extendida —que nuclea trabajos que habitualmente se hacen en ventanas nocturnas de tres veces por semana— se busca robustecer la infraestructura para que todas las horas operativas del aeropuerto puedan absorber la demanda real.

