Desde Ostende, el empresario turístico Alberto Chiape analizó una temporada marcada por la baja anticipación en las reservas, la presión de los costos y un nuevo perfil de turista que decide a último momento.
La temporada de verano en la Costa Atlántica dejó un balance complejo para el sector turístico, atravesado por la situación económica y un cambio en los hábitos de consumo. Así lo expresó Alberto Chiape, titular del apart hotel Altos de Ostende, durante su participación en el espacio radial EmbarcaDos, dentro del programa Noche Redonda en Fm La Redonda de La Plata.
“Fue una temporada muy difícil. No venía bien desde el inicio y las expectativas no eran las mejores. La gente esperó hasta último momento para reservar y tuvimos que competir muy fuerte con los precios”, señaló.

El complejo, ubicado en Ostende, logró sostener niveles de ocupación principalmente en momentos puntuales.
“Tuvimos casi lleno total en la segunda quincena de enero, pero fue muy concentrado. El resto de las semanas hubo que hacer mucho esfuerzo, incluso ayudando a clientes habituales para que puedan venir”, explicó.
Uno de los factores determinantes fue el aumento de los costos operativos. “Trabajamos prácticamente con los mismos precios del año pasado, pero con costos que subieron mucho más, sobre todo en servicios como electricidad y gas. Eso impacta directamente en la rentabilidad”, detalló.
Un nuevo turista: decide sobre la fecha y cuida el bolsillo
Chiapi destacó un cambio claro en el comportamiento del turista: hoy planifica menos y compara más.
“El cliente es mucho más inteligente, analiza precios y decide en el momento. Hoy podés tener reservas el mismo día del ingreso, algo que antes no pasaba”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que el clima y la posibilidad de viajes cortos también influyen en la decisión:
“La gente define sobre la fecha. Ve cómo va a estar el fin de semana y ahí decide. Hoy, en pocas horas, podés estar en la costa y eso cambió la forma de viajar”.
Estrategias para sostener la actividad
De cara a los fines de semana largos y la temporada baja, el foco está puesto en fidelizar a los clientes y mantener la relación precio-calidad.
“Nuestro principal activo es la gente que nos elige. Tratamos de sostener el nivel de servicio, sin resignar calidad, pero ajustando tarifas para que sean accesibles”, explicó.
Actualmente, las reservas rondan entre el 30% y el 40%, con expectativas de alcanzar el 60% o 70% sobre la fecha, siguiendo la tendencia de decisiones de último momento.
Costa Atlántica: calidad y cercanía
Chiapi también se refirió a las comparaciones con destinos internacionales, como Brasil, y fue contundente.
“Muchas veces se comparan cosas que no son equivalentes. No es lo mismo un departamento sin servicios que un apart hotel con desayuno, limpieza y amenities. Este año la diferencia no fue tan marcada como se dice”.
Finalmente, destacó el valor diferencial de Pinamar y especialmente de Ostende como destino.
“Ostende conserva algo que ya no es tan común: mucho verde, tranquilidad y espacios abiertos. No salís de la ciudad para ir a otra ciudad, sino para descansar de verdad”, afirmó.
Y concluyó: “La propuesta es simple: sentirse como en casa, pero en la costa. Descansar, bajar el ritmo y disfrutar de un entorno natural, con servicios de calidad”.
En un contexto desafiante, el turismo en la Costa Atlántica se adapta, se reinventa y apuesta a un viajero más selectivo, pero que sigue eligiendo escaparse, aunque sea por unos días.

