7 octubre, 2026

Turismo y pagos digitales: cuando pagar también forma parte del viaje

Las billeteras virtuales, la aprobación de las operaciones y nuevas alternativas como Pix están modificando la forma en que los viajeros compran servicios turísticos. El desafío para las empresas ya no es solamente vender, sino facilitar que esa venta llegue a concretarse.

La transformación digital del turismo suele asociarse con las plataformas de reservas, las aplicaciones, la inteligencia artificial o las nuevas herramientas para planificar un viaje. Sin embargo, hay otro momento decisivo en ese recorrido: el pago.

Y allí también está cambiando el comportamiento de los viajeros.

Los pagos digitales representan actualmente alrededor del 34% del comercio electrónico y las proyecciones presentadas durante FIT Tech indican que podrían alcanzar el 48% hacia 2030. Para el turismo, donde las operaciones suelen involucrar montos importantes y decisiones de compra que se construyen durante semanas o meses, esta evolución tiene un peso particular.

Del checkout a toda la experiencia de compra

Durante mucho tiempo, el pago fue considerado prácticamente el último eslabón de una venta. El viajero elegía un hotel, un vuelo, una excursión o un paquete y recién al final aparecía la cuestión de cómo abonarlo.

Ese esquema empieza a quedar atrás.

La posibilidad de pagar con una billetera digital, utilizar un código QR o recurrir a un medio habitual en el país de origen puede influir en la decisión de compra y, especialmente, en la posibilidad de que esa operación efectivamente se concrete.

Los datos presentados por Mercado Pago durante FIT Tech muestran, por ejemplo, que la compañía concentra el 46% de los pagos turísticos realizados con dinero en cuenta, mientras que más del 60% de los pagos de usuarios registrados se realizan mediante checkout.

En otras palabras, la tecnología de pago comienza a formar parte de la experiencia del viajero mucho antes de que aparezca el mensaje de “compra confirmada”.

Cuando una venta se pierde en el último paso

En turismo, llegar hasta la pantalla de pago no significa necesariamente haber concretado una venta.

Los valores de los productos turísticos pueden ser elevados y cualquier dificultad adicional puede hacer que el consumidor abandone la operación. Por eso, además de ofrecer diferentes alternativas, resulta importante que esas operaciones tengan una alta tasa de aprobación.

Según los datos difundidos durante FIT Tech, Mercado Pago registra una tasa de aprobación superior al 92%. El indicador permite observar una dimensión menos visible de la transformación digital: una infraestructura de pagos eficiente también puede contribuir a mejorar la conversión comercial.

Para una agencia de viajes, un hotel o un prestador turístico, la diferencia puede ser significativa. El esfuerzo para atraer al potencial pasajero, mostrarle una propuesta y acompañarlo durante el proceso de decisión puede terminar perdiéndose por una fricción en el momento del pago.

Pix y el desafío de recibir turistas brasileños

La evolución de los pagos digitales también adquiere importancia para el turismo receptivo.

Un ejemplo concreto es Pix, el sistema de pagos instantáneos utilizado masivamente en Brasil. Mercado Pago ya permite que turistas brasileños paguen en Argentina mediante Pix a través de dispositivos Point y códigos QR.

La herramienta puede resultar especialmente interesante para hoteles, agencias, restaurantes, excursiones y otros prestadores que reciben visitantes brasileños.

La lógica es sencilla: cuanto más familiar resulte el mecanismo de pago, menos barreras encuentra el viajero para consumir durante su estadía.

Pero el próximo paso puede ser todavía más relevante. Según lo planteado durante FIT Tech, la alternativa apunta también a incorporarse al canal online. Eso permitiría que un visitante brasileño utilice Pix no solamente cuando ya está en Argentina, sino también durante la planificación y compra previa de su viaje.

Una cuestión comercial, no solamente tecnológica

La expansión de las billeteras digitales plantea una pregunta que va más allá de qué medios de pago acepta una empresa turística.

La cuestión pasa por entender cómo quiere pagar cada viajero.

Para una empresa que trabaja con turismo internacional, por ejemplo, aceptar una herramienta conocida por el visitante puede convertirse en una ventaja comercial. Para una agencia que vende online, contar con diferentes alternativas y reducir los obstáculos en el proceso de compra puede ayudar a transformar una consulta en una reserva.

La tecnología, entonces, deja de funcionar detrás de escena y comienza a tener una incidencia directa sobre la relación entre el viajero y el prestador.

El pago como parte del viaje

La digitalización del turismo avanzó durante años sobre la búsqueda de destinos, la comparación de precios, las reservas y la gestión de servicios. Ahora también está modificando una instancia que muchas veces quedaba fuera de esa conversación: el momento de pagar.

Las billeteras virtuales y los sistemas de pago instantáneo no solo ofrecen una alternativa al efectivo o a las tarjetas tradicionales. También pueden facilitar operaciones internacionales, reducir fricciones y adaptarse a los hábitos de consumo de diferentes mercados.

El cambio, por lo tanto, no termina en el checkout.

Para el viajero, significa contar con una experiencia de compra más integrada. Para las empresas turísticas, supone pensar el sistema de pagos como parte de la estrategia comercial.

Porque en un mercado cada vez más digital, hacer que alguien quiera viajar es apenas una parte del desafío. También hay que conseguir que pueda pagar el viaje de la manera más sencilla posible.

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