Para muchos pasajeros, subir a un avión significa relajarse, mirar una película o aprovechar las horas de vuelo para dormir. Sin embargo, cada vez son más los casos que encienden una señal de alerta sobre un delito tan silencioso como difícil de detectar: los robos dentro de la cabina de pasajeros.
Aunque no existen estadísticas globales oficiales sobre este tipo de hechos, autoridades aeroportuarias, tripulaciones y especialistas en seguridad reconocen que los hurtos en pleno vuelo ocurren con mayor frecuencia de la que muchos imaginan, especialmente en trayectos largos o nocturnos.
La modalidad suele ser sencilla. Mientras gran parte de los pasajeros descansa, el delincuente aprovecha la oscuridad y el movimiento habitual dentro de la aeronave para abrir compartimientos superiores y revisar mochilas, bolsos o pequeñas valijas. El objetivo suele ser el mismo: dinero en efectivo, tarjetas de crédito, joyas, relojes, celulares o cualquier objeto de valor fácil de ocultar.
Uno de los principales problemas para las investigaciones es que la mayoría de las aeronaves comerciales no cuentan con cámaras de seguridad enfocadas en los compartimientos de equipaje de mano. Esto hace que muchas veces los pasajeros recién descubran el robo al aterrizar y resulte complejo identificar al responsable.
Casos que encendieron las alarmas
En los últimos años se conocieron varios episodios que pusieron el foco sobre esta modalidad delictiva.
Uno de los más recientes ocurrió en Estados Unidos, donde un pasajero fue acusado de sustraer tarjetas bancarias de equipajes ubicados en los compartimientos superiores durante un vuelo doméstico. La situación fue detectada por miembros de la tripulación que observaron movimientos sospechosos.
En Asia también se registraron varios hechos similares. En Singapur, un pasajero fue detenido tras ser señalado por otro viajero que lo vio manipulando pertenencias ajenas en pleno vuelo. La rápida intervención de la tripulación permitió actuar antes de que abandonara el aeropuerto.
Los especialistas aseguran que, si bien estos casos representan una porción mínima frente a los millones de pasajeros que vuelan cada año, la modalidad existe y suele repetirse en rutas internacionales de alta demanda.
Qué recomiendan los expertos
Frente a este escenario, las aerolíneas y especialistas en seguridad sugieren adoptar medidas simples para reducir riesgos.
La principal recomendación es no guardar dinero, documentación, tarjetas bancarias ni dispositivos electrónicos de alto valor en los compartimientos superiores. Lo ideal es conservar estos elementos en una mochila pequeña o bolso personal ubicado debajo del asiento delantero.
También aconsejan utilizar cierres seguros, mantener los objetos de valor siempre al alcance de la vista y prestar atención a personas que manipulan equipajes que no les pertenecen.
Otro consejo importante es revisar las pertenencias antes de abandonar la aeronave y comunicar cualquier irregularidad de inmediato a la tripulación para que quede registrada antes del desembarque.
Un riesgo poco conocido
Para la mayoría de los viajeros, los controles de seguridad aeroportuaria generan una sensación de protección que muchas veces se traslada al interior del avión. Sin embargo, los expertos recuerdan que el riesgo de sufrir un hurto no desaparece una vez cerradas las puertas de la aeronave.
Por eso, la próxima vez que el sueño aparezca durante un vuelo de varias horas, quizás convenga mirar dos veces dónde quedó guardada la billetera antes de cerrar los ojos.

